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miércoles, 11 de junio de 2008

Baskonia Legends: Laurent Foirest

Bueno, cuelgo aquí una carta escrita en el foro http://baskonia.multiforos.es/, sobre una de las leyendas baskonistas, un gran jugador que tuvimos la suerte de ver unos cuantos añitos. Quizá no el más espectacular, el más visible, el más bueno... pero un gran gran jugador.
Querido Laurent:
Te preguntarás por qué un baskonista te escribe justo ahora, que hace cinco años que te marchaste de Vitoria para volver al Pau Orthez. Pues simplemente que, como sabrás, hemos conseguido volver a ser campeones de liga, seis años después de aquella que tú levantaste junto a aquellos compañeros con los que formasteis una plantilla irrepetible: Bennett, Corchiani, Noción, Sconochini, Vidal, Oberto, Scola, Tomasevic, Gabi Fernández…
Me ha dado por echar la vista atrás y me he vuelto a quedar deslumbrado por tu juego, tu elegancia sobre la cancha, tu carisma. Como he dicho antes, han pasado cinco años desde tu marcha. Llegó 2003, y decidiste emprender un nuevo camino. Evidentemente no puedo reprochártelo; sentías que los años a las órdenes de Dusko Ivanovic pasaban factura, y querías volver a tu país, que tu hija creciera y se educara en un colegio francés. Cinco años son mucho tiempo, y sin embargo, como ves no te he olvidado. Y como yo, muchos, muchísimos baskonistas te seguimos llevando en el corazón.
Tengo que confesar que yo seguía el baloncesto y al Baskonia desde años antes de que tú llegaras. Pero fuiste tú uno de los principales responsables de que desde entonces y para siempre quedara enganchado a este deporte y a este equipo. No eras lo que se dice un jugador determinante, ni venías como una estrella rutilante. De todas formas no era tu modo de ser. Tenías la humildad por bandera, nunca levantabas la voz. Y sin embargo tu forma de jugar y de ser como persona calaron hondo en muchísimos aficionados.
Tengo que decirte que creo que eras un poco tramposo: nos engañabas a todos. Parecía que no corrías, que no estabas jugando, que ibas de puntillas de pura elegancia. Y sin embargo te vaciabas en cada partido, y tu defensa era uno de tus mejores valores. Pero era tu tiro, esa suspensión leve y esa flexión de la muñeca la que se nos quedó grabada de forma indeleble en la retina.
Recuerdo especialmente un partido como una actuación individual que no se me olvidará jamás. Las ha habido más determinantes, algunas que llevaron a ganar trofeos, exhibiciones de anotación prodigiosas… y sin embargo yo me quedo con aquel partido de 2001, el cuarto de las semifinales contra el Real Madrid. Llevabas un partido muy malo, te fuiste al descanso sin anotar un solo punto. El Madrid se despegaba y eso iba a suponer la eliminación. Y entonces, como un volcán, entraste en erupción. Estoy seguro de que era uno de esos días en que veías que todo lo que salía de tu mano iba a entrar besando suavemente la red. Y no sólo eso, estabas hiperactivo. Tuviste una actuación magistral, acabando con 25 puntos y dejando en mi memoria una impresión imperecedera.
Al siguiente partido, el 5º en el pequeño y desaparecido palacio de los deportes, acudí yo (ya que vivo en Madrid) y presencié otra actuación estelar en ese encuentro marcado por la defección de Victor Alexander. Lamentablemente no se pudo ganar, la gloria esperaría un año más. Pero no importaba. Ya nos habías conquistado a todos.
El tiempo ha pasado, han pasado muchos jugadores, y alguno que ha llevado tu querido número 7 y también ha dejado partidos memorables en Gasteiz. Pero ten por seguro que no te hemos olvidado. Cuando preguntas en los foros de Internet por jugadores elegantes, siempre acaba saliendo tu nombre a la luz. Espero que tú tampoco nos hayas olvidado, sé que para ti el Baskonia no fue “un equipo más”. También espero que no hayas olvidado demasiado el castellano como para poder, si se diese la oportunidad, leer esta carta. Si un día tienes la ocasión y quieres venir a Vitoria, al pabellón que tanto te quiso y con la afición que tiene guardado para ti un lugar en su corazón, sabes que eres bienvenido. Eres uno de los nuestros.
Afectuosamente, Siriwan
Merci Laurent! y gracias Siriwan, que casi me hace llorar...

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