Google

lunes, 25 de febrero de 2008

And the Oscar goes to.... JAVIER BARDEM


Javier Bardem consigue el Oscar en la piel de un asesino psicópata

El actor español le dedica el premio a su familia y a los hermanos Coen
El presentador de la gala, Jon Stewart, lo compara con el psicópata Hannibal Lecter
Bardem fue uno de los primeros en pisar la alfombra roja

CARLOS FRESNEDA (enviado especial) LOS ÁNGELES.-
Javier Bardem entró ayer en la historia como el primer actor español en lograr un Oscar por "No es país para viejos", la gran triunfadora de la noche con cuatro estatuillas, incluida la de mejor película y mejor dirección para Joel y Ethan Coen. "¡Esto es para España y para todos nosotros!", dijo Bardem en el momento de dedicarle el premio a su madre, Pilar, que saltó el charco para arropar a su hijo en el momento de entrar en el pabellón los grandes de Hollywood.

"¡Guau!", fue su reacción inmediata, en medio de la aclamación atronadora en el teatro Kodak. Bardem tuvo palabras emotivas a los hermanos Coen, a quienes les agradeció "la locura" de haberle dado el papel y, por supuesto, el peinado inimitable del matón Anton Chirgurh (la broma más socorrida de la noche).

El premio a Bardem tuvo el sabor decididamente estelar de las grandes categorías. El presentador Jon Stewart -que prometió ponerse a estudiar español por los premios que aún le caigan- lo comparó con Hannibal Lecter, el protagonista de 'El silencio de los corderos', y le reservó un puesto de honor en la galería de los grandes villanos de Hollywood.

Emocionado pero con temple, hablando rápido pero esforzándose por no comerse una sílaba en versión original, Javier dio las gracias a los Coen y a todo el equipo de la película antes de virar al español, mirar hacia donde estaban Pilar Bardem y su hermano Carlos, y dedicarle el premio a sus padres, a sus abuelos y a la larga tradición de "los cómicos de España".


"Bueno, señores, aquí está...". Y Javier Bardem plantó con aplomo la estatuilla en la mesa temblorosa del hotel Chateau Marmont, habitación 36, con la sensación de haberse quitado un peso de encima. Le vimos exultante y divertido, sin la olla a presión de los últimos días, deseando quitarse la espina que llevaba clavada con la prensa: "Luego no diréis que no os trato bien".
Lo celebró con cerveza ("la Coca Cola no se ha hecho para una noche como ésta"). "De momento estoy tranquilo, imagino que el impacto lo notaré mañana", dijo mientras se quedaba mirando de tres cuartos a la rutilante estatuilla al mejor actor secundario por 'No es país para viejos' (cuatro Oscar de ocho).
"¿Dónde la vas a poner?" "Aún no lo he pensado: lo que me pregunto ahora es cómo voy a pasar con eso por el detector de metales".
Toda la noche giró alrededor de su madre. "Yo quería que mi madre llorase y ha llorado: eso es lo importante". Él no derramó una sola lágrima. Digamos que no dejó de reírse en las tres horas, contagiado seguramente por la ilustre compañía: "Te ponen al lado de Jack Nicholson y dices: 'Cómo mola mi pistola'".

A Pilar le emocionó tanto lo de Jack como el encuentro, cara a cara, con George Clooney. Y Javier no dejó de rondarla en toda la noche porque le hacía ilusión verla con el traje rutilante y la pestaña pintada, representando todo lo que representa, "y escuchando al niño decir que esto va por los Bardem". "Mamá, ¿te has enterado de lo que he dicho?". "Creo que sí, luego te lo cuento..."

Le dieron 45 segundos, y lo que más le despistó fue aquel señor haciéndole señas para que apremiara a la hora de las dedicatorias. Se quedaron fuera unos cuantos, pero lo importante es que pudo brindar en español y por la dinastía, "y resaltar la palabra cómico, que está siendo últimamente muy denostada y que entraña un ogullo y una dignidad para mí, para mi familia y para los actores españoles".

Barrió para casa y les dejó a todos –incluido al comediante-presentador Jon Stewart- intentando descifrar qué había dicho en español. Nadie se enteró. El caso es que fundió dos dedicatorias en una, y agradeció a los Coen por ser "lo suficientemente locos" como para haberle contratado como Anton Chigurh. Les perdonó, finalmente, por condenarle a llevar "uno de los peinados más horribles de la historia".

"Me ha alegrado muchísimo más, aunque parezca mentira, el premio a la mejor película que el mío", eso dijo. "Ahí sí que me sentí parte de ese trabajo global que los Coen lograron orquestar con tanto talento. El otro Oscar te dicen que es tuyo, pero el mérito en realidad es de ellos. Ese mismo personaje podría haber resultado ridículo si cae en otras manos".

A los Coen, que salieron tres veces a recoger estatuillas como duendes silenciosos, los comparó con otro de sus genios predilectos, Alejandro Amenábar: "Siempre les ves en un estado de ánimo como muy encuánime; el nervio se lo reservan para lo que realmente se lo merece, para el trabajo, para lo que quieren hacer, el resto es todo bla, bla, bla".

Se acabó la función. Después de cosechar todos los premios impensables y alguno más, Javier Bardem pidió permiso para emborracharse con los 12 amigotes que se trajo de Madrid, con su madre, con los Coen y, posiblemente, con Penélope. Los paparazzi, por si las moscas, se quedaron montando guardia en el Club Villa de Hollywood, que empieza a quedar ya como a la vuelta de la esquina.

Fuente: www.elmundo.es

No hay comentarios.: